Calefacción

El cobre es un material ideal para instalaciones de calefacción, gracias a su fiabilidad, seguridad y durabilidad. Con un punto de fusión de 1083ºC, el agua caliente o el vapor no afectan a la forma de los tubos de cobre y las altas temperaturas no acortan la vida útil de la tubería y, por consiguiente, de la instalación. Además, cuenta con un bajo coeficiente de dilatación térmica,  diez veces menor que el de algunos materiales plásticos. Gracias a esta estabilidad dimensional, los tubos de cobre se pueden montar a la vista, una solución muy extendida en países del norte de Europa.

Otra ventaja es que el cobre es impermeable a los gases: por tanto, no hay peligro de que el oxígeno pueda atacar las calderas, las bombas u otros componentes metálicos de la instalación.

Para conseguir la máxima eficiencia en los sistemas que dependen del intercambio de calor, como en el caso de la calefacción por suelo y pared radiante, se necesita el material con la máxima conductividad térmica: el cobre cuenta con una excelente conductividad térmica (unas 1.000 veces más que la de algunos materiales plásticos).

A mayor conductividad térmica, menor será longitud de serpentín a igualdad de calor suministrado: esto es, los sistemas con tubos de cobre (con un espacio entre los tubos en torno a 20-25cm), necesitan menos metros de tubo en comparación con los sistemas de tuberías plásticas, lo que implica menos pérdidas de calor y un menor consumo energético de la bomba de circulación.

Calefacción eficiente para edificios de bajo consumo energético

La calefacción radiante con tubos de cobre es un sistema flexible e invisible, apropiado tanto para una construcción nueva como para una reforma. Se trata de una alternativa a la calefacción tradicional sobre todo en proyectos de mejora de la eficiencia y de reducción del consumo energético.

Al funcionar a baja temperatura (alrededor de 30°C), los sistemas de calefacción por suelo y pared radiante con tubos de cobre permiten ahorrar energía al mismo tiempo que se mejora la eficiencia de la calefacción. Se estima que por cada grado que se reduce la temperatura, se ahorra alrededor de un 6% en la factura de la calefacción.

Además, gracias a la conductividad térmica del cobre, el sistema no presenta prácticamente inercia térmica, lo que disminuye la pérdida de energía. En cuanto a la generación de calor, la red de tuberías de cobre también permite un uso óptimo de fuentes de energía renovables, como los paneles solares y los sistemas de energía geotérmica.

Completamente impermeable al oxígeno, el cobre asegura la estanqueidad del sistema, y sus propiedades antimicrobianas inhiben el crecimiento de microorganismos que pueden obstruir el sistema. Un sistema de calefacción radiante con tubos de cobre no requiere de barreras antidifusión de oxígeno. Además, la maleabilidad del cobre facilita el manejo y la instalación del sistema.

Calefacción saludable para un confort óptimo

Los sistemas de calefacción radiante con tubos de cobre, proporcionan un calor confortable, uniforme y estable que puede regularse para cada estancia, con una inercia térmica mínima. Pero además de la sensación de confort que aportan, los sistemas de calefacción radiante con tubo de cobre también ayudan a mejorar la calidad del aire en el interior de los hogares, evitando que el aire se seque demasiado. Con la ausencia de corrientes de aire por convección, se elimina el movimiento de polvo y partículas. En invierno, el sistema previene la formación de moho y, en verano, el agua fría que circula por las tuberías de cobre disminuye la temperatura de las habitaciones sin ningún tipo de condensación.

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