Extinción de incendios

El fuego destruye millones de viviendas cada año en todo el mundo. Más de la mitad de los incendios ocurridos en las viviendas son originados en las cocinas.

Los rociadores automáticos o sprinklers son dispositivos diseñados para la prevención de incendios. El agua llega a los rociadores por un sistema de tuberías, generalmente aéreo (suspendido en el techo), que detecta y extingue el fuego, incluso antes de ser detectado por los ocupantes del edificio. Con un eficaz sistema de rociadores automáticos como primera línea de defensa, se asegura la protección de las personas y se limita el alcance de los daños.

Excelente rendimiento en condiciones extremas

Los elementos constructivos, para zonas ocupables, deben cumplir como mínimo con las condiciones de reacción al fuego estipulados en la clasificación A2. El cobre es A1 (La Euroclase A1 corresponde a la clase de productos no combustibles) y supera los parámetros establecidos por el Real Decreto 1751/1998, de 31 de julio.

El 80% de las muertes relacionadas con incendios se deben a la inhalación de los gases tóxicos que se producen en el incendio. El tubo de cobre, al contrario que otros materiales, no emite humo, ni partículas tóxicas y no desprende gotas incandescentes que ayuden a propagar el incendio en el edificio.

Los tubos de cobre mantienen sus características a temperaturas extremas y sus sistemas de unión aseguran la estanqueidad de la instalación. La presión de trabajo de una instalación con tubos de cobre se mantiene constante a cualquier temperatura, con el mínimo espesor y diámetro exterior.

Otra ventaja es que el cobre es resistente al paso del tiempo y a roturas por alteración o envejecimiento. El caudal de agua en el caso del cobre, permanece constante a lo largo de la vida útil de la instalación en temperaturas normales y extremas, evitándose la pérdida de servicio en una situación de emergencia. Además, en sistemas de rociadores automáticos con tubos y accesorios de cobre se evita la reducción de la sección de paso y, por tanto, el aumento de las pérdidas de carga.

La oxidación autoprotectora del cobre evita la acumulación de corrosión innecesaria. Prácticamente sin necesidad de mantenimiento, el cobre ofrece años de servicio sin problemas, convirtiéndolo en el material de elección para sistemas de rociadores automáticos contra incendios en la vivienda y otros edificios.

Facilidad de instalación y manipulación

Desde el transporte inicial hasta la colocación de la última cabeza rociadora, el peso ligero del cobre, su ductibilidad y su rigidez facilitan que todo el proceso se realice rápidamente. El transporte, almacenaje y manipulación del cobre no presenta ninguno de los problemas de fragilidad o de elevado peso que pueden tener otros materiales.

La facilidad de instalación es otra gran ventaja del cobre: el tubo de cobre, utilizado para distribuir el agua por todo el sistema de rociadores automáticos, tiene un diámetro exterior considerablemente menor al de otros materiales para el mismo diámetro interno, por lo que al utilizar tubo de cobre se necesita un menor espacio en las paredes resultando en una mayor facilidad para empotrar.

Dependiendo del diseño, la forma o el tamaño de la vivienda, puede haber ocasiones en la que no se puedan “esconder” las tuberías. En estos casos los tubos de cobre se pueden pintar, camuflándose la parte expuesta de la instalación para que haga juego con la decoración existente.

Share >