Solar térmica

La energía solar es inagotable, gratuita y abundante. La radiación que proviene del Sol se convierte en energía térmica en las instalaciones de colectores solares, cubriendo una parte importante de la demanda energética de nuestros hogares (agua caliente y calefacción), de la climatización de piscinas, de los invernaderos, de los procesos industriales y de la refrigeración.

Su conductividad térmica, la mejor de todos los metales utilizados en la construcción, junto con su resistencia a la corrosión atmosférica y acuosa, la fiabilidad y sencillez de montaje mediante uniones, su capacidad de soportar altas temperaturas y su longevidad, hacen que el cobre sea un material ideal para las instalaciones solares térmicas.

Excelente conductividad térmica

Cualquiera que sea la tipología del colector, para obtener el máximo rendimiento la placa captadora debe ceder rápidamente el calor recibido del Sol al fluido termovector: el cobre gracias a su alta conductividad, es el material ideal para esta aplicación.

Las ventajas térmicas del cobre suponen que planchas de cobre más finas pueden recoger el mismo calor que planchas más gruesas de otros metales, y los tubos de cobre del colector pueden ser más espaciados. La disponibilidad de láminas finas reduce el peso del colector, instalado a menudo sobre el tejado.

Para absorber toda la energía posible, la placa captadora debe ser oscura: el cobre se puede ennegrecer con un tratamiento químico duradero, sin usar barnices con los que se corre el riesgo de que se desprendan con el paso del tiempo.

Resistencia a la corrosión y a las altas temperaturas

El ennegrecimiento selectivo y la conductividad térmica no son las únicos beneficios del cobre: este metal tiene una alta resistencia mecánica a las altas temperaturas (punto de fusión 1083°C), no sufre el envejecimiento debido a la luz y soporta los cambios de temperatura sin problemas; además, es fácilmente maleable para obtener la mejor geometría de la placa.

Las temperaturas en el colector pueden variar alrededor de -15°C en la noche en invierno a +200°C durante períodos de estancamiento (cuando el líquido de traspaso térmico no está circulando, aun cuando el panel está siendo irradiado). Por lo tanto, solamente materiales como el cobre, que puede soportar esta gama de temperaturas y los choques térmicos asociados sin daño, se deben utilizar para la instalación.

La resistencia de cobre a la corrosión atmosférica queda claramente demostrada por su uso como material para cubiertas; el cobre ha soportado décadas e incluso siglos de distintas condiciones climáticas. El cobre también resiste la corrosión del agua. Correctamente instalados, los sistemas de cobre para agua caliente son, para todo uso práctico, totalmente resistentes a la corrosión.

Fácil y rápido de montar mediante uniones

Los tubos deben estar en total contacto con la placa: nada mejor que la facilidad de las uniones de los sistemas de cobre. El tubo de cobre puede ofrecer el acoplamiento ideal entre el colector y la caldera de acumulación: se trata de un sistema integrado, compuesto de de dos tubos de cobre (de ida y vuelta), aislado con materiales resistentes a las altas temperaturas y de un cable eléctrico para la conexión de la sonda. El sistema entero es revestido por una envoltura aislante, que reduce al mínimo la dispersión energética.

Además, el tubo de cobre se utiliza en el intercambiador de calor dentro de la caldera de acumulación.

Share >