Decapantes y material de aporte

Decapantes

La función del decapante es la de desoxidar la superficie metálica así como protegerla durante el calentamiento y, además, facilitar y mejorar la penetración y distribución del material de aporte entre las superficies a unir; en definitiva, favorecer el efecto de capilaridad.

Es necesario subrayar que los decapantes no tienen la misión de limpiar las superficies, las cuales deben estar ya limpias antes de aplicarlos.

Si en una misma instalación hay que emplear soldaduras blandas y fuertes, no es posible emplear el mismo decapante para ambas. Los decapantes convenientes para las soldaduras blandas no son aptos para las fuertes, y viceversa. Si se olvida esta regla fundamental se corre el riesgo de obtener uniones de mala calidad.

Algunos criterios para valorar la calidad del decapante son:

  • No ser ácido (pH neutro), evitándose así que se produzca corrosión del metal, en caso de que parte del producto quede sin retirar durante la limpieza posterior.

  • Soluble en agua fría, para poder eliminar fácilmente los posibles restos de decapante, garantizándose así la absoluta pulcritud del sistema de conducción.

  • Estable ante los cambios de temperatura y el paso del tiempo. Hay productos cuyas emulsiones, a altas temperaturas ambientales, se rompen –la fase grasa se separa de la acuosa–, no se recuperan una vez enfriados y pierden, por tanto, su efectividad.

  • No irritante ni tóxico, lo que constituye una garantía de tranquilidad para el instalador.

  • Adecuado para los rangos de temperatura de soldadura a los que va a ser sometido.

  • Apropiado para la aplicación final de la conducción a instalar. Esto es especialmente relevante para las conducciones de agua potable en las que la composición del decapante no debe contener productos contaminantes para la misma.

Material de aporte

El material de aporte es una aleación formada normalmente por dos o tres metales, que se emplea para realizar la unión tubo/accesorio asegurando la estanqueidad del sistema.

Su temperatura de fusión (fase líquida) es inferior a la de las partes a unir. Los mejores resultados se obtienen empleando aleaciones con temperaturas de fusión lo más bajas posible –dentro de su rango de actuación– y con intervalos de solidificación lo más estrechos posible. Además, es recomendable el empleo de material de aportación con buenas propiedades capilares. La plata tiene la mayor capacidad de penetración.

En una soldadura blanda intervienen tres materiales con diferentes puntos de fusión:

  • Punto de fusión del cobre: 1 083 ºC
  • Punto de fusión del decapante: 430 ºC
  • Punto de fusión del metal de aporte: 220 ºC - 240 ºC

Durante el calentamiento en el proceso de soldadura blanda, el comienzo de la ebullición del decapante indicará que hemos alcanzado la temperatura idónea para poder aplicar el material de aportación. El material de aporte para la soldadura blanda cumplirá los requisitos de la norma UNE-EN ISO 9453.

En una soldadura fuerte intervienen tres materiales con diferentes puntos de fusión:

  • Punto de fusión del cobre: 1 083 ºC
  • Punto de fusión del material de aporte: 630 ºC - 890 ºC
  • Comienzo evaporación del decapante: 595 ºC

En el proceso de soldadura fuerte, durante el calentamiento, sabremos que la unión está suficientemente caliente como para aplicar el material de aportación cuando el decapante se presenta tranquilo, y transparente, tanto sobre el tubo como sobre el accesorio. La mayor o menor idoneidad de un material de aportación para la soldadura fuerte se debe juzgar, entre otros aspectos, por su fluidez, es decir, por la capacidad con que penetra en el intersticio de la unión.

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