Ahorro energético

Indispensable para el ahorro energético

El cobre es un material esencial para la producción, el transporte y el uso de la energía de manera eficiente: es el mejor conductor de la electricidad y del calor, con excepción de la plata, pero al ser mucho más barato resulta más adecuado para usos industriales y civiles. Sus propiedades lo hacen indispensable en la construcción de instalaciones de alta tecnología con un rendimiento que resulta inalcanzable con otros materiales.

El cobre y las aleaciones de cobre se utilizan para el intercambio de energía térmica en muchísimas aplicaciones como:

  • calefacción por suelo y pared radiante
  • colectores solares térmicos
  • bombas de calor
  • sistemas de calefacción y refrigeración
  • captadores para energía geotérmica
  • intercambiadores de calor para uso industrial
  • recuperadores de calor para sistemas de ventilación forzada

Pero la conductividad térmica no es el único beneficio del cobre en términos de ahorro energético. El tubo de cobre en instalaciones hidrotermosanitarias favorece el ahorro energético gracias a su baja rugosidad interna, que reduce las pérdidas de carga, reduciendo el consumo de energía de las bombas de circulación; las pérdidas de carga surgen básicamente por la fricción producida en la superficie interior del tubo, de los rácores de conexión, de la valvulería o de otras piezas de montaje.

Otro ejemplo, lo tenemos en las unidades de aire acondicionado y refrigeración en las que los nuevos refrigerantes obligan a trabajar con presiones muy elevadas por lo que es necesario que las instalaciones sean resistentes a la tensión mecánica que producen las altas presiones y que tengan una excelente conductividad térmica. Los tubos de cobre ranurados de diámetro reducido favorecen el máximo rendimiento de la instalación dada su elevada resistencia a altas presiones en relación al espesor del tubo, permitiendo serpentines para intercambiadores de calor más compactos y eficientes.

Otro tipo de ahorro energético: el reciclaje

Producir tubos de cobre nuevos partiendo de cobre reciclado es muy importante porque se consiguen tres ventajas al mismo tiempo, sin renunciar a sus características físicas y mecánicas originales: se reduce la explotación de las minas, se ahorra hasta el 85% de energía con respecto a la extracción minera y, finalmente, no se incrementa el volumen de residuos que necesitan almacenarse o eliminarse.

Los países tecnológicamente más desarrollados, entre ellos España, tienen una tasa de reciclaje superior al 40%: esta cifra está limitada solamente por la actual disponibilidad de chatarra; es muy probable que parte del cobre de los objetos cotidianos que nos rodean, haya sido extraído de la mina hace varios siglos, trabajado y fundido varias veces.

A diferencia de otros materiales, la reciclabilidad es total: el tubo de cobre tiene un elevado valor de recuperación, sin coste de eliminación o problemas ambientales al término de su ciclo de vida.

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